Quédate conmigo, que te voy a contar de mí… No te contaré en qué he trabajado —eso aparece más adelante, en la línea de tiempo—; te contaré cómo vivo, cómo amo, cómo siento, cómo respiro la vida.
Mi vida ha sido mi propio laboratorio y espacio de exploración.
A lo largo de mi vida he amado a hombres y mujeres, he vivido relaciones monógamas y no-monógamas. Me he rodeado de personas con diferentes estilos de vida y elecciones amatorias, desde el celibato hasta el libertinaje. Honro a cada persona que, con Consciencia, elige lo que quiere para sí misma.
Siento un profundo llamado a acompañar a las personas a conocerse a sí mismas, a dar voz a aquello que quieren y a honrar sus deseos; a educar sobre el Consentimiento. Creo que si todas las personas vivieran soberanamente su cuerpo y sus deseos, desde el Consentimiento y la ética afectiva, podríamos vivir de una forma más íntegra.
Soy una persona altamente sensible. Me conmuevo fácilmente con las historias de las personas, veo belleza en la fortaleza del ser humano para salir adelante y, al mismo tiempo, me duelen profundamente las injusticias.
He cultivado mi mundo interno y espiritual desde muy pequeña, junto a una madre altamente conectada con los planos sutiles. He vivido experiencias de expansión de consciencia en las que siento mi cuerpo fundirse con el todo; he sentido la perfección y una honda aceptación que deviene en una profunda gratitud hacia la existencia. He sentido vibrar cada una de mis células en perfecta armonía con el cosmos. Me conmuevo hasta las lágrimas observando la naturaleza.
Le doy la bienvenida a la tensión que hay entre todas mis polaridades, habitando la complejidad de mi ser. Le doy espacio a mis incoherencias, reconociéndome humana. No me creo dueña de ninguna verdad ni pretendo cambiar a nadie. Mi único llamado es el de acompañar a las personas desde quien soy, con los recursos que dispongo y, sobre todo, con mucho cariño y dedicación.





